"Zanzíbar se quedarán para siempre en mi corazón " Grupo Zanzíbar 2024
- 2 mar
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Conoce la experiencia de Rita una de las voluntarias que formaron parte del grupo de Zanzíbar 2024, donde nos compatieron tras su regreso cómo vivieron el voluntariado internacional y el impacto que tuvo en su vida.
Rita Vilhena "Zanzíbar se quedarán para siempre en mi corazón ❤️".
Tardé en poder escribir, no porque no quisiera, sino porque aún no conseguía expresar con palabras lo que significaron para mí estas dos semanas. Siento que nunca serán suficientes para describir un viaje tan impactante y extraordinario.
Cuando llegué a casa me resultó difícil volver a mi realidad, quizá porque ya me sentía en casa allí donde estábamos. Puede parecer extraño, pero es verdad. Yo me habría quedado allí sin pensarlo dos veces. Recibí un mensaje diciendo que nunca me habían visto tan feliz como en los registros que hice en África. No me sorprendió que lo dijeran, porque yo misma lo sentí. Me sentí, por primera vez, realizada, libre, tranquila, disfrutando cada momento. Nunca la expresión “Hakuna Matata” tuvo tanto sentido como ahora.

Este viaje llegó en el mejor momento de mi vida. Fueron meses difíciles y encontré en él un refugio. Fui con la mente abierta, preparada para lo que fuese, sin grandes dudas ni preguntas. Sentí miedo al principio, miedo a lo desconocido. No soy de arriesgar y a veces dudo de mis capacidades y de mí misma.
Ese miedo desapareció en un instante y todo empezó a parecerme familiar.
El sentimiento de confort se hizo notar desde el principio en mi forma de estar y de actuar. Pude ser yo misma, con todas mis fallas, capacidades, opiniones y sentimientos.

Vivimos muchísimas cosas y los días fueron intensos. Casi todos los momentos que pasamos pusieron nuestros sentimientos a prueba y nos hicieron pensar en mil cosas. El voluntariado con niños fue lo que más me impactó, como era de esperar, ya que soy educadora infantil. Integrarme en los diferentes contextos fue fantástico.
Absorber todo lo que tenían para ofrecernos y apropiarnos de sus estilos de vida, cultura y valores me hizo mirar el mundo de otra manera. Sentí que recibí más de lo que di, que ellos marcaron más mi vida que yo la suya. La forma en que valoran la educación y las cosas que les rodean fue lo que más me hizo reflexionar. Estamos acostumbrados a tener tanto que acabamos siendo tan poco. Es posible ser felices con pequeñas cosas, y eso es lo que nos hace mejores.

La inmersión en la tribu Maasai fue otra experiencia que provocó en mí un torbellino de emociones. Reí, sonreí y lloré. Fue difícil y seguirá siéndolo comprender cómo viven. Saberlo es una cosa, verlo con nuestros propios ojos es otra completamente distinta. Me impresionaron las condiciones de vida, el papel de la mujer y la forma en que se cuida a niños y animales.
Para la tribu, la ley de la supervivencia es la más importante. Cuando vi a las mujeres recoger nuestras donaciones me quedé sin palabras. Ver cómo disputaban discretamente entre ellas, escondían lo que dábamos y ansiaban comida, dejando a los niños en segundo plano, me dejó sin reacción. Donamos arroz, jabón y una comida; lo que para nosotros parece banal para ellos es un tesoro. Son modos de vida y decisiones, pero aun así cuesta aceptarlo. Lloré por ello. Quería cambiar algo que no se puede cambiar y ayudar a tanta gente cuando no es posible. Son realidades que existen y que forman parte, pero que son difíciles de afrontar.

En la mirada de algunos niños vi la felicidad de vivir, acostumbrados a sus rutinas, y en otros vi la necesidad de cariño, atención o de una madre. Me costó verlos solos por los campos, sin protección, marcando su propio rumbo. Tenemos mucha suerte de poder vivir con condiciones que consideramos esenciales y que muchas veces no valoramos.
Además, pude combinar el voluntariado con momentos de ocio. Conocimos diferentes regiones del país, lo que nos permitió conocer mejor al grupo, aprovechar cada momento y reflexionar sobre lo vivido. Para mí fue importante para desconectar un poco de la realidad local y no consumirme tanto con lo que experimenté.

Me agradezco a mí misma haber tenido la iniciativa de inscribirme en este programa y haberme desafiado. Este viaje fue lo mejor que me ha pasado y llegó en el momento justo. Me encantó compartir esta aventura con personas con diferentes objetivos y formas de ser. Conocí personas que quiero llevar conmigo para toda la vida y que sé que volveré a encontrar.

Siento que crecí y que vuelvo siendo una persona más completa, con más confianza y predispuesta a arriesgar. No quiero perder nada de lo que sentí, experimenté y viví. Sé que ahora cada uno vuelve a su rutina y preocupaciones, pero espero que tanto yo como el resto del grupo recordemos este viaje con mucho cariño y no olvidemos lo que sentimos.
No puedo dejar de agradecer a las dos líderes que viajaron con nosotros y dieron lo mejor de sí. Ana y Carolina, gracias por estos días llenos de aventuras, desafíos, reflexiones, felicidad y aprendizajes compartidos.
¡Me encantó y espero que el próximo año la vida me permita volver a viajar con vosotros!”
Rita Vilhena Voluntariado Internacional en grupo · Zanzíbar 2024



