En Portugal, el voluntariado me mostró que un mundo más humano depende también de mí.
- 2 mar
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La experiencia vivida en la zona de Estoril, en mayo de 2025, quedará grabada en nuestra memoria durante mucho tiempo. Como profesores y acompañantes, vimos a nuestros alumnos transformarse día tras día: más implicados, más atentos a los demás, más maduros. Este viaje no fueron solo diez días en el extranjero; fue una inmersión humana, una auténtica escuela de vida.

En la Fundación O Século, los alumnos descubrieron la realidad de un hogar que acoge a niños procedentes de contextos difíciles, así como a familias refugiadas. Muy pronto cayeron las barreras: las del idioma, la cultura y los hábitos. A través de la renovación de algunos espacios, las comidas compartidas y el apoyo educativo, comprendieron que la solidaridad no es un concepto abstracto: es una mano tendida, una presencia ofrecida, una acción orientada al bien común.

«Ver sonreír a los niños es la recompensa más hermosa», afirma Lilou.
Una imagen quedará para siempre en nuestros corazones: la de un niño de la guardería corriendo a toda velocidad, con los brazos abiertos, para lanzarse a los brazos de una alumna que aprendió a reconocer, a esperar y a querer. En ese gesto sencillo y espontáneo se concentraba toda la belleza de la misión: confianza, humanidad y generosidad.
Esta estancia no habría tenido el mismo impacto sin el acompañamiento atento y dedicado de Paulo, Johanna y Sofia, nuestros coordinadores de Green Lion. Su presencia constante, su capacidad para orientar dejando espacio a que los jóvenes asumieran responsabilidades, su escucha activa y su disponibilidad facilitaron enormemente la integración del grupo y reforzaron el sentido de nuestra misión. Les estamos profundamente agradecidos.

«¡Nos encantaron nuestros coordinadores!» – los alumnos del grupo Solid’R
Por nuestra parte, fue un gran orgullo ver a los alumnos tomar iniciativas, salir de su zona de confort, colaborar, reflexionar y crecer. Demostraron una gran madurez, pero sobre todo una profunda humanidad. «Este viaje me abrió los ojos. Comprendí que podía actuar, a mi manera, por un mundo más humano» Olivia, Voluntariado Internacional Estoril, Lisboa, Portugal 2025



